La marcha de Chopin

Este sistema y estrategia, es válido sólo para ruletas manuales, fue publicado por alguien al que se le prohibió la entrada a un casino por ganar 532 días consecutivos. El método posee una serie de normas que necesitan ser tenidas muy en cuenta para que pueda ser efectivo en el juego.

Es muy necesario antes de apostar, anotar durante una semana entera todos los números que salen de una misma ruleta y comprobar que esta está bien equilibrada y reparte el juego por igual (las ruletas válidas son aproximadamente el 95%). De lo contrario perderíamos mucho dinero y los resultados serian catastróficos.
Aun así, tampoco podemos pretender ganar en exceso, pues nos van a expulsar del casino en poco tiempo; hay que pasar desapercibidos y ganar lo necesario.

Por ejemplo, el autor de este sistema jugaba en España con fichas de 10 euros, y al ganar 60 fichas se iba

con 600 euros cada día. La paciencia nos hará ganadores a largo plazo.
Tenemos que acudir y controlar a varios casinos y varias ruletas controladas para ir cambiando, y no jugar siempre en el mismo lugar.

Quedarse en cada ruleta con alguna marca que tenga o algo para detectar si la cambian, pues si el casino se da cuenta de que siempre ganas en esa mesa, cuando cierre cambiará la ruleta por la de otra mesa (y si eso ocurre, ya no jugaríamos sobre seguro, sino que jugaríamos al azar).

Cuando se llega al casino, antes de jugar siempre debemos comprobar que está “nuestra” ruleta.

El Sistema

Propone que se juegue con una caja de 200 fichas. Hay que seguir las siguientes normas y no saltarse ninguna, ya que los resultados podrían ser catastróficos.

Si en un principio vamos perdiendo no hay que asustarse, ya que sólo será por un período muy corto. Jugando unas 200 bolas, se ganan entre 80 y 120 fichas.

Una vez comprobado todo, vamos a elegir una seisena: la que creamos que es la mejor de la mesa (se recomienda que sea de la primera docena, o la tercera), y le vamos a poner una ficha.
También le vamos a poner una ficha a cada una de las docenas restantes; es decir, que si jugásemos a una seisena de la primera docena, le pondríamos otra ficha a la 2º docena y otra a la 3º docena. Por lo tanto, si sale cualquier número de la 2º ó 3º docena empataríamos, mientras que si sale nuestra seisena ganaríamos 5 fichas más la nuestra, menos 3 que apostamos, o sea, que ganaríamos 3 fichas.
Si perdemos, la siguiente tirada se apuestan 2 fichas a cada jugada, si perdemos otra vez, 3, y así

sucesivamente; mientras que si ganamos, bajamos la apuesta en 1 unidad cada vez que esto suceda y así sucesivamente hasta volver a nuestra postura inicial de 1 ficha.
En una ruleta que esté equilibrada, de cada 200 bolas deben salir en cada seisena de 30 a 35 bolas; y si lo comprobáis, veréis que es así. Por lo tanto, con este sistema, si ganas 33 y pierdes 33, en teoría deberíamos estar en paz, pero en la práctica no es así.

Cuando esto ocurre, ganaremos al menos 60 fichas, por lo tanto, aunque solo ganáramos de 66 veces 30 y perdiésemos 36 (es el cálculo normal en 200 bolas para una docena), ganaríamos de todas formas. Y como esto sucede siempre, podríamos atrevernos a decir que es invencible.

Por todo esto, al jugar realmente 6 números contra 6 más el 0, se pone la probabilidad a favor nuestro, siendo de un 60% contra el 40% de la banca.

Para ganar más cuando sale el cero, algo que se puede hacer es que a partir de la 2º apuesta, en vez de poner 2 fichas a cada docena, si se juega la 1º seisena, le ponemos 3 fichas a “pasa” y una a la seisena 13-18.
De esta manera, si sale el cero, sólo se pierde la mitad del “pasa” y se sigue así la progresión (y aumentando una ficha en cada lugar igualmente).

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